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  • Foto del escritorMtro. Ian Macias Aguilar

Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC)

El trastorno obsesivo compulsivo o neurosis obsesiva se caracteriza porque al paciente se le imponen una serie de ideas, en muchas ocasiones absurdas, que rechaza pero no puede dejar de pensar, lo que se conoce como obsesiones. Por una parte las rechaza pero por otra cree en ellas, duda continuamente, por eso se ha llamado, también, a este trastorno la enfermedad de la duda.


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¿Qué es el trastorno obsesivo-compulsivo?

El trastorno obsesivo-compulsivo es un trastorno duradero en el que se tiene pensamientos incontrolables y recurrentes (obsesiones), se participa en conductas repetitivas (compulsiones) u ocurren ambas cosas. Las personas con trastorno obsesivo-compulsivo tienen síntomas desgastantes que consumen mucho tiempo y que pueden causar angustia considerable o interferir en la vida diaria. Sin embargo, hay tratamientos disponibles que pueden ayudar a estas personas a controlar sus síntomas y a mejorar su calidad de vida.

Dado que los pacientes con trastorno de personalidad obsesivo-compulsivo necesitan tener el control, tienden a ser solitarios en sus tareas y a desconfiar de la ayuda de otros.

La prevalencia media estimada es del 4,7%, pero puede llegar hasta el 7,8%. En estudios poblacionales, es igual de frecuente en hombres y mujeres.

Se cree que los rasgos familiares de compulsión, intervalo restringido de emociones y perfeccionismo contribuyen a este trastorno .

Pueden hallarse comorbilidades. Los pacientes a menudo tienen también un trastorno depresivo (trastorno depresivo mayor o trastorno depresivo persistente), trastorno de ansiedad o un trastorno por consumo de alcohol.




Las personas con trastorno obsesivo-compulsivo pueden tener obsesiones, compulsiones o ambas cosas. Las obsesiones son pensamientos, impulsos o imágenes mentales que se repiten y que son intrusivos, no deseados y provocan ansiedad en la mayoría de las personas. Las obsesiones frecuentes incluyen:


  • temor a los gérmenes o a la contaminación;

  • miedo a olvidar, perder o extraviar algo;

  • temor de perder el control sobre su propio comportamiento;

  • pensamientos agresivos hacia los demás o hacia uno mismo;

  • pensamientos no deseados, prohibidos o tabúes relacionados con el sexo, la religión o algún daño;

  • deseo de tener las cosas en un orden simétrico o perfecto.



Las compulsiones son conductas repetitivas que una persona siente la necesidad de realizar, a menudo como respuesta a una obsesión. Las compulsiones frecuentes incluyen:

  • limpiarse o lavarse las manos de forma excesiva;

  • ordenar u organizar artículos de una manera particular y precisa;

  • comprobar repetidamente las cosas, como asegurarse de que la puerta esté cerrada con llave o que el horno esté apagado;

  • contar compulsivamente;

  • orar o repetir palabras en silencio.

Aunque los síntomas del trastorno obsesivo-compulsivo pueden comenzar en cualquier momento, por lo general empiezan entre la niñez tardía y la edad adulta temprana. A la mayoría de las personas con trastorno obsesivo-compulsivo se les diagnostica la enfermedad cuando son jóvenes adultos.

Los síntomas del trastorno obsesivo-compulsivo pueden comenzar lentamente y desaparecer en ciertos momentos o empeorar con el paso del tiempo. Por lo general, los síntomas empeoran en situaciones estresantes. Las obsesiones y las compulsiones de una persona también pueden cambiar con el tiempo.

Las personas con trastorno obsesivo-compulsivo pueden evitar situaciones que desencadenan sus síntomas o tal vez consuman drogas o alcohol para afrontarlas. Muchos adultos con este trastorno reconocen que sus conductas compulsivas no tienen sentido. Sin embargo, es posible que los niños no se den cuenta de que su comportamiento es fuera de lo común y muchas veces temen que algo terrible suceda si no realizan ciertos rituales compulsivos. Por lo general, son los padres o los profesores que reconocen los síntomas del trastorno obsesivo-compulsivo en los niños.


 

Sintomas del Trastorno obsesivo-compulsivo


En los pacientes con trastorno de personalidad obsesivo-compulsivo, la preocupación por el orden, el perfeccionismo y el control de sí mismos y de las situaciones interfiere con la flexibilidad, la eficacia y las relaciones con los demás. Rígidos y tenaces en sus actividades, estos pacientes insisten en que todo se haga de una manera específica.

Para mantener un sentido de control, los pacientes se centran en normas, detalles minuciosos, procedimientos, horarios y listados. Como resultado, se pierde el objetivo principal de un proyecto o actividad. Estos pacientes comprueban en repetidas ocasiones los errores y prestan extraordinaria atención al detalle. Ellos no hacen un buen uso de su tiempo, a menudo dejando las tareas más importantes hasta el final. Su preocupación por los detalles y por asegurarse de que todo es perfecto puede retrasar indefinidamente la terminación. No están conscientes de cómo su comportamiento afecta a sus compañeros de trabajo. Cuando se centran en una tarea, estos pacientes pueden descuidar los demás aspectos de su vida.

Debido a que estos pacientes quieren que todo se haga de una manera específica, tienen dificultades para delegar tareas y trabajar con otros. Cuando se trabaja con otras personas, pueden hacer listas detalladas sobre cómo hacer una tarea y se enojan si un compañero de trabajo sugiere una manera alternativa. Pueden rechazar ayuda, incluso cuando están retrasados.


Los pacientes con trastorno de la personalidad obsesivo-compulsivo se dedican a trabajar y a producir en exceso; su dedicación no está motivada por una necesidad económica. Como consecuencia, se descuidan las actividades del tiempo libre y las relaciones. Ellos pueden pensar que no tienen tiempo para relajarse o salir con amigos; pueden posponer tanto unas vacaciones que no suceden, o pueden sentir que deben llevar el trabajo con ellos para no perder tiempo. El tiempo con los amigos, cuando se produce, tiende a corresponder a una actividad organizada formalmente (p. ej., un deporte). Pasatiempos y actividades recreativas se consideran importantes tareas que requieren organización y mucho trabajo para dominarlos; la meta es la perfección.

Estos pacientes planifican el futuro con gran detalle y no desean cambios. Su rigidez constante puede frustrar a los compañeros de trabajo y amigos.


La expresión de afecto también está estrechamente controlada. Estos pacientes pueden relacionarse con los demás de una manera formal, rígida o seria. A menudo, hablan solo después de que piensan una frase perfecta que decir. Pueden centrarse en la lógica y el intelecto y ser intolerantes con el comportamiento emocional o expresivo.


Estos pacientes pueden ser demasiado entusiastas, exigentes y rígidos acerca de los problemas morales, éticos y de los valores. Aplican los principios morales rígidos para ellos mismos y para los demás y son severamente autocríticos. Son rígidamente deferentes a las autoridades e insisten en el cumplimiento exacto de las normas, sin excepciones por circunstancias atenuantes.

Los síntomas del trastorno de personalidad obsesivo-compulsivo pueden mejorar con el tiempo (p. ej., dentro de un año), pero su tasa de persistencia (es decir, tasas de remisión y recaída) con el tiempo es menos clara.






 

Factores de riesgo para el trastorno obsesivo-compulsivo


Aunque no se conocen las causas exactas del trastorno obsesivo-compulsivo, hay varios factores de riesgo que aumentan la posibilidad de tenerlo.

  • Genética: Hay estudios que han demostrado que tener un familiar de primer grado (padre, madre o hermanos) con trastorno obsesivo-compulsivo se asocia con una mayor probabilidad de llegar a tenerlo. Los científicos no han identificado ningún gen o conjunto de genes que definitivamente den origen al trastorno obsesivo-compulsivo, pero se están llevando a cabo estudios que exploran la relación entre la genética y este trastorno.

  • Biología: Los estudios de imágenes cerebrales han demostrado que las personas con trastorno obsesivo-compulsivo a menudo tienen diferencias en la corteza frontal y las estructuras subcorticales del cerebro. Estas áreas cerebrales que afectan la capacidad de controlar el comportamiento y las respuestas emocionales. Los investigadores también han descubierto que varias áreas del cerebro, redes cerebrales y procesos biológicos desempeñan una función esencial en los pensamientos obsesivos, el comportamiento compulsivo y el temor y la ansiedad asociados. Se están llevando a cabo investigaciones para comprender mejor la conexión entre los síntomas del trastorno obsesivo-compulsivo y ciertas partes del cerebro. Este conocimiento puede ayudar a los investigadores a desarrollar y a adaptar tratamientos dirigidos a lugares específicos del cerebro.

  • Temperamento: Algunas investigaciones han encontrado que las personas que exhiben comportamientos más reservados, tienen emociones negativas y muestran síntomas de ansiedad y depresión cuando son niños tienen más probabilidad de llegar a tener trastorno obsesivo-compulsivo.

  • Trauma infantil: Algunos estudios han informado que existe un vínculo entre el trauma infantil y los síntomas obsesivo-compulsivos. Es necesario investigar más al respecto para comprender esta relación.



 

Diagnostico del trastorno obsesivo-compulsivo


Puede ser difícil diagnosticar el trastorno obsesivo-compulsivo porque los síntomas que por lo general son los más alarmantes para las personas, como la preocupación, la ansiedad y la falta de ánimo, pueden ser similares a los de otras enfermedades mentales. Además, es posible que las personas con trastorno obsesivo-compulsivo no le cuenten a su proveedor de atención médica sobre sus obsesiones y compulsiones por miedo a ser juzgadas.

Para diagnosticar un trastorno de personalidad obsesivo-compulsivo, los pacientes deben tener

  • Un patrón persistente de preocupación por el orden, perfeccionismo y control de sí mismo, los demás y otras situaciones

Este patrón se manifiesta con la presencia de ≥ 4 de los siguientes elementos:

  • Preocupación por los detalles, reglas, horarios, organización y listados

  • Un esfuerzo por hacer algo a la perfección, que interfiere con la finalización de la tarea

  • Devoción excesiva al trabajo y productividad (no debido a necesidad financiera), lo que resulta en el abandono de las actividades recreativas y los amigos

  • Inescrupulosidad excesiva, meticulosidad e inflexibilidad con respecto a las cuestiones y los valores éticos y morales

  • Falta de voluntad para tirar objetos desgastados o inútiles, incluso los que no tienen valor sentimental

  • Renuencia a delegar o trabajar con otras personas a menos que esas personas estén de acuerdo en hacer las cosas exactamente como los pacientes quieren

  • Un planteamiento mezquino al tener que gastar dinero para ellos mismos y otros porque ven el dinero como algo que debe guardarse para futuros desastres

  • Rigidez y obstinación

Además, los síntomas deben haber comenzado en la edad adulta temprana.



 

¿Cómo sé si mis síntomas son debidos al trastorno obsesivo-compulsivo?


Hay momentos en que todos nos replanteamos o volvemos a comprobar las cosas. No todo pensamiento repetido es una obsesión ni no todo ritual o hábito es una compulsión. Sin embargo, por lo general, las personas con trastorno obsesivo-compulsivo:

  • No pueden controlar sus obsesiones o compulsiones, incluso cuando saben que son excesivas.

  • Dedican más de una hora al día a sus obsesiones o compulsiones.

  • No obtienen placer con sus compulsiones, pero estas les pueden dar un alivio temporal de su ansiedad.

  • Tienen problemas importantes en la vida diaria debido a estos pensamientos o comportamientos.

Algunas personas con trastorno obsesivo-compulsivo también tienen un trastorno de tics que implica movimientos o sonidos repetitivos. Los tics motores son movimientos repentinos, breves y repetitivos, como parpadeo y otros movimientos de los ojos, muecas faciales, encogimiento de hombros y espasmos en la cabeza o en los hombros. Los tics vocales incluyen cosas como carraspeos repetitivos, olfateos o gruñidos. Es frecuente que a las personas con trastorno obsesivo-compulsivo también se les diagnostique un trastorno del estado de ánimo o de ansiedad.




 

Tratamiento para el trastorno obsesivo-compulsivo


El tratamiento ayuda a muchas personas, incluso a aquellas con las formas más graves del trastorno obsesivo-compulsivo. Los profesionales de la salud mental tratamos este trastorno con medicamentos, psicoterapia o una combinación de ambos. Podemos ayudarle a decidir qué opción de tratamiento es la mejor para usted y explicarle los beneficios y los riesgos de cada una.

Es importante seguir el plan de tratamiento porque tanto la psicoterapia como los medicamentos pueden tardar cierto tiempo para comenzar a funcionar. Aunque no existe una cura para el trastorno obsesivo-compulsivo, los tratamientos ayudan a las personas a controlar sus síntomas, realizar actividades diarias y llevar una vida plena y activa.


 

El psicoanálisis es de gran utilidad para estos pacientes, les permite diferenciar entre las ideas obsesivas y la realidad y transformar ese deseo que les hace padecer y que está jugado en todos sus síntomas.

Si usted presenta un TOC es el momento de consultar a un psicoanalista.


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